Macedonia Narrativa

Blog literario y de escritura creativa

Una vida escrita en 24 aleluyas

Tiempo de lectura estimado: 2 minutos

Este trimestre hemos dedicado una sesión del Taller de Escritura de la Casa de las Conchas a las aleluyas o aucas, que pertenecen al tradicional género de la literatura de cordel junto a los romances y las coplas de ciego. Estos pliegos se extendieron en el s. XVI y, a través de imágenes o viñetas, narraban episodios históricos, religiosos, políticos… En los s. XVIII y XIX ganan en popularidad y se añade texto a cada estampa, normalmente bajo la fórmula de los pareados (octosílabos) con rima consonante.

A los niños les encantaba y solían coleccionar las aleluyas como si de cromos se tratase. Cada pliego de aleluyas contenía en general 48 estampas que se presentaban ordenadas en el sentido de la lectura. Como datos de interés, tengo que mencionar a la Fundación Joaquín Díaz, que atesora una de las más grandes colecciones de aleluyas. Muchos de estos pliegos han sido digitalizados, pero también están expuestos al público en el museo de la Fundación Joaquín Díaz en Urueña, provincia de Valladolid.

Por otro lado, en Salamanca, el mes que viene se inaugura una exposición de aleluyas en la Biblioteca Torrente Ballester, que estará abierta del 16 de marzo al 12 de abril de 2017. ¡Yo no me la pierdo!

Dicho esto, el ejercicio de escritura creativa ligado a esta sesión consistía en hacer “inventario de tu vida o la de algún personaje real o de ficción” utilizando la fórmula de las aleluyas, que combinaban imágenes y pareados. Asumí el reto de rimar y me atreví con describir mi historia, la de Beatriz González. Este es el resultado de unos buenos ratos de estrujamientos de sesos y recuentos de sílabas en una primera aproximación a la poesía. Eso sí, poetas que me leáis, ¡sed benevolentes! Son en total 24 pareados, ¡los otros 24 aún están por escribir!

Una vida en 24 aleluyas

Bebé da la mano a su madre

Me llamaron Beatriz

Antes de sacar la nariz

Mi nombre estaba claro

Mi padre pasó por el aro

Hija y nieta primera

De mi hermano, niñera

Teclas de piano vintage

Tenía un piano en casa

Con el que daba la brasa

Practicar no me gustaba

Mi madre se empeñaba

No quiero tocarlo más

Dije: esto es por demás

Piscina de competición bajo el agua

Me apunté a natación

Necesitaba más acción

Hacía en la escuela

Dictados con acuarela

Niña tímida yo era

En historia la primera

Cuaderno, hoja cuadriculada

La última en gimnasia

Era mi idiosincrasia

No era yo muy popular

Lo que me hacía llorar

Muchos libros leía

Gran parte de fantasía

En natación competía

Y el bachiller hacía

Madrid ciudad

Pasé la universidad

Tres cursos en Madrid ciudad

El cuarto curso en Francia

En USA otra estancia

Duro fue entender inglés

No te digo ya el francés

Ah sí, elegí Periodismo

Y un poco de turismo

Periódicos apilados

Terminada la carrera

Busqué trabajo, ligera

Sin esperanza, huraña

Plena crisis en España

Hallé mi primer trabajo

En Salamanca qué carajo

Plaza Mayor de Salamanca iluminada por la noche

Vastos campos de Castilla

En verano amarilla

Con la bici los exploro

Pedaleo, me acaloro

Qué bella es mi tierra

¿Cuántos misterios encierra?

Esta es mi vida, aquí estoy

Es lo que he sido, es lo que soy

 

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2 Comentarios

  1. Ricky Morales

    13/02/2017 at 16:45

    Orgullosa debe estar Beatriz
    Con estos pareados de aprendiz
    Muy buen nivel en esto de rimar
    O llámelo pintar
    Palabras en una tela
    Al óleo o a la acurela

    • Beatriz González

      13/02/2017 at 16:55

      ¡Y tan aprendiz es esta Beatriz! 😀 No sé cuánto tiempo le he echado a contar sílabas y buscar palabras, ¡vaya puzzle! Lo único que el pintar ya es demasiado jajaja 😛 ¡Gracias por tu comentario, Ricky!

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