Macedonia Narrativa

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Escritura creativa con microrrelatos: la fuerza de lo breve

Tiempo de lectura estimado: 2 minutos

El microrrelato ha sido el tema de la última sesión del taller de escritura. Se trata de un género que está muy de moda por su brevedad, fuerza e inmediatez. Leímos algunos minirelatos recogidos en antologías como las de Clara Obligado: “Por favor, sea breve I y II” para abrir boca. La tarea encomendada era escribir un microrrelato a partir de unas frases prefijadas. Las comparto con vosotros por si os animáis a probar inventando vuestra propia minihistoria:

  1. Me perdí en el bosque y se hizo de noche. Alguien o algo me tiró del bajo del pantalón…
  2. Cuando iba a meterlo en el horno, el pollo me miró a los ojos y me dijo: ¡Por lo que más quieras!…
  3. El acomodador del cine encendió su linterna. Un reguero de sangre apareció a nuestros pies y le seguimos…
  4. Había llegado mi hora. Cerré los ojos y oí el chirriar de la guillotina caer hacia mi cuello. Entonces…
  5. El maitre me invitó a la cocina, donde dos tipos me sujetaron mientras otro me echaba aceite, ajo y perejil…
  6. Toda la casa olía a azufre. El diablo estaba sentado en mi sillón, frente al televisor…
  7. Me quedé dormido en el taxi. Cuando desperté, estaba rodeado por cuatro indios sioux…
  8. La ancianita, sentada a mi lado en el autobús, se encendió un puro y, después de escupir en el suelo, le gritó al conductor…
  9. Adán encontró a Eva completamente vestida y con otro hombre. El tipo le amenazó con un plátano y Adán…
  10. El niño que iba a cantar el gordo de la lotería tropezó y se tragó la bola.

Por azar, me tocó escribir a partir del inicio número 6 y aquí os dejo tres versiones:

A quien madruga, Dios le ayuda

Toda la casa olía a azufre. El diablo estaba sentado en mi sillón, frente al televisor. Me froté los ojos y miré la hora, medio dormido. Eran las 6.36, aún no había sonado el despertador. “¿Tenías que madrugar justo hoy?”, dijo. Me taladró con la mirada y, rojo de rabia, se desvaneció. Di gracias a Dios, en silencio.

Bomberos en acción

Toda la casa olía a azufre. El diablo estaba sentado en mi sillón, frente al televisor. Sonreía, disfrutando del flamígero espectáculo. Rechiné los dientes con rabia. Me ajusté la mascarilla y las gafas de seguridad. Apreté la manguera y encañoné al maldito pirómano con un chorrazo de agua helada.

Stop desahucios

Toda la casa olía a azufre. El diablo estaba sentado en mi sillón, frente al televisor, cansado de esperar. Al verme, se levantó sin soltar el maletín.

-¿Juan Pérez?- Asentí con la cabeza- Soy abogado, estoy aquí en nombre del banco. Esto es un desahucio: recoja sus pertenencias y márchese.

– Espere un momento, hagamos un pacto. – propuse mientras le tendía la mano.

 

¿Cuál os ha gustado más? ¿Os animáis a probar y escribir vuestro propio microrrelato? ¡Dejadlo en los comentarios!

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2 Comentarios

  1. Ricky Morales

    06/03/2017 at 16:25

    El que más me gusta es Stop Desahucios.

    Toda la casa olía a azufre. El diablo estaba sentado en mi sillón, frente al televisor. Le dije Antonio, cuando te vayas a la cama, airea el salón y quítate el rabo que cada vez que te das la vuelta, me despiertas.

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