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Qué curioso que la última etapa de nuestra ruta de Viaje a la Alcarria fuese de las primeras en el periplo de Camilo José Cela. El punto de encuentro para el domingo se fijó en Guadalajara, ciudad donde pusimos punto final a un intenso fin de semana. La noche en la Finca de Gaia se hizo muy corta, a pesar de que nos levantamos un pelín más tarde que el día anterior. Nos despedimos muy agradecidos a Teresa por su hospitalidad y retomamos la carretera hacia la capital.

Guadalajara: partimos del Palacio del Infantado

Nos entretuvimos un poco de más y llegamos a Guadalajara casi los últimos. El resto de viajeros esperaban a los rezagados en medio de una charla muy animada junto a los coches aparcados. La última jornada del viaje se clausuraba con una visita guiada a Guadalajara que partía del símbolo de la ciudad: el Palacio del Infantado. Frente a este colosal edificio, nos resguardamos bajo la sombra de un árbol de hoja caduca venido a menos.

Foto del grupo Viaje a la Alcarria en Guadalajara

Foto de grupo antes de iniciar la visita de Guadalajara. Foto de la Diputación.

La guía de Guadalajara era una mujer de baja estatura y voz portentosa. Con conectar el micrófono al altavoz portátil que llevaba atado en el cinturón fue suficiente para tomar el mando de la visita que iba a durar hasta mediodía. Se notaba que su trabajo le apasionaba: no escatimó detalle alguno en las explicaciones y se extendía con generosidad en las respuestas a las preguntas de los viajeros.

El Palacio del Infantado, símbolo de la grandeza de la familia Mendoza, era toda una máquina de propaganda para la época. La construcción y profusa decoración del impresionante edificio funcionaba como despliegue de poder de este apellido tan influyente. Ajustándonos las gorras echamos la mirada al cielo, intentando distinguir algo entre los andamios que rodeaban el Palacio, hoy inmerso de pleno en obras de rehabilitación.

La estampa que encontramos fue muy distinta a lo que vio Cela en su día:

“El viajero lee los periódicos mientras desayuna otra vez. Después se va a dar una vueltecita por la ciudad; tiene que cambiar algún dinero en el banco. El palacio del duque del infantado está en el suelo. Es una pena. Debía ser un edificio hermoso. Es grande como un convento o como un cuartel. Por el centro de la calle pasa un tonto con una gorra de visera amarilla y la cara plagada de granos. Va apresurado, jovial, optimista. Va muerto de risa, frotándose las manos con regocijo; es un tonto feliz, un tonto lleno de alegría”.

 

Calle de Guadalajara adornada para el Corpus

Las calles de Guadalajara lucían engalanadas para el Corpus

Guadalajara era una ciudad en ebullición, no solo por las temperaturas – la ola de calor continuaba -, sino también por los actos culturales que coincidían ese domingo. El maratón de cuentos alcanzaba su fin ese día y caminamos por sus calles admirando la decoración provista para celebrar la tradicional procesión del Corpus.

Grupo del Viaje a la Alcarria caminando en Guadalajara

Bajo la placa conmemorativa del paso de Cela por Guadalajara, leímos el fragmento del libro que anuncia la anécdota grabada en la pared:

“El viajero entra en una tienda donde hay de todo.

−¿Tienen ustedes algo típico de aquí, algo que me pueda llevar como recuerdo de Guadalajara?

−¿Algo típico, dice?

−Pues, sí… Eso digo.

−No sé… ¡Cómo no busque usted bizcochos borrachos!

El viajero, en una talabartería pequeñita, que huele a cuero y a grasa, y que tiene un amo orondo y bien nutrido, que casi no cabe dentro, compra una testera de cuero.

−¿Es para mula?

El viajero duda un momento.

−Sí, señor, para mula; un muleto portugués que es una alhaja. Lo quiero enjaezar de primera. Ya volveré por aquí. Se lo voy a regalar a un tío de mi señora, que es cura. En mi país los curas montan en mula, ¿sabe usted?, no es como aquí, que se suben a los coches de línea. El tío de mi mujer se llama don Rosendo y es canónigo ya. Al muleto le puse Capitán; el otro día me daban el doble de lo que di por él.

El viajero, cuando termina su discurso, se da cuenta de que no hubiera hecho falta mentir tanto. El talabartero ni le escuchó”.

Placa de Viaje a la Alcarria en Guadalajara

Placa conmemorativa de Viaje a la Alcarria en Guadalajara

El Liceo Caracense, un antiguo palacio convertido en instituto

Antes de iniciar este Viaje a la Alcarria, varios conocidos me advirtieron de que “en Guadalajara está el Palacio del Infantado y poco más”. Sin embargo, nuestra guía se empeñaba constantemente en desmentirlo. Nos llevó al Liceo Caracense, antiguo palacio de Antonio de Mendoza y Luna, hijo del primer duque del Infantado. Hoy en día el interior del edificio se ha remodelado y funciona como instituto de educación pública.

Frente a la grandiosidad del Palacio del Infantado, el viajero puede subestimar el aspecto más modesto del Liceo Caracense. Sin embargo, no es más que una primera impresión errónea, ya que se trata de uno de los primeros edificios renacentistas levantado en tierras castellanas. Su patio interior está diseñado atendiendo a las corrientes de perfección geométrica que llegaban desde la Italia del Renacimiento.

Foto del grupo Viaje a la Alcarria en el Liceo Caracense

Los viajeros en la escalinata del Liceo Caracense. Foto de la Diputación de Guadalajara.

Toda la arquitectura de los Mendoza estaba pensada para impresionar al visitante, tanto por dentro como por fuera. El Liceo Caracense es un ejemplo más de ello. Como detalle interesante, la puerta de acceso está rodeada de una decoración especial: las columnas y adornos tallados en piedra representan un arco del triunfo romano. La familia Mendoza pretendía igualarse así con los más ilustres emperadores romanos: ¡casi nada!

Y para mi sorpresa, descubrí algo muy curioso en este lugar. Cierto tipo de azulejos presentes en los frisos del patio me resultaban familiares: tenían exactamente el mismo diseño que los que tiene mi abuela en la casa del pueblo en Peñaranda de Bracamonte. Aquí os dejo una comparación de ambos azulejos: ¡aluciné!

Friso de azulejos del Liceo Caracense

Friso de azulejos del Liceo Caracense.

Y estos otros son los azulejos que hay en la entrada de la casa de mi abuela:

Azulejos en la entrada de la casa de mi abuela en Peñaranda

Azulejos en la entrada de la casa de mi abuela en Peñaranda

Por supuesto, estos azulejos no están fechados en el s. XVI ni mucho menos. Se trata de un patrón típico de la azulejería sevillana del s. XIX, que fue introducida en la decoración del Liceo del artista Velázquez Bosco, encargado la reforma de edificio según señalan en la web del Liceo.

El palacio de la Cotilla y el salón de té chino

Cambiamos de época y de estilo y nos dirigimos al palacio de la Cotilla. Esta casona solariega del s. XVII a simple vista puede pasar desapercibida. Sin embargo, en su interior encontramos una joya única en el mundo: el salón de té chino. Y es que, unos cuantos siglos más tarde, ya en pleno s. XIX, los marqueses de Villamejor – una de las principales familias aristocráticas guadalajareñas de la que descendería el famoso conde de Romanones – decidieron que necesitaban impresionar a sus visitas con algo hasta entonces nunca visto.

En plena época romántica, con el gusto por la cultura oriental a flor de piel entre los aristócratas castellanos, optaron por hacerse con una obra pictórica china de grandes dimensiones. Tal es su envergadura que forraron con ella la sala del palacio de la Cotilla, habitación que se ha mantenido intacta hasta la actualidad.

Detalle del salón de té chino en Guadalajara

Detalle del salón de té chino en Guadalajara

El vinilo que decora las paredes sigue el estilo de la disnastía Qing, que buscaba retratar a los personajes con un exquisito realismo. Está pintado con tinta en papel de arroz y, lo más extraordinario es que investigadores chinos han confirmado que se trata de una obra única en el mundo por sus dimensiones y su buen estado de conservación.

El panteón o cripta de los Mendoza

Dejamos el Palacio de la Cotilla atrás y nos lanzamos a la calle en busca de una última parada: el panteón de los Mendoza. Esta insigne cripta está en el interior del Fuerte de San Francisco, un conjunto de edificios monumentales que han estado marcados durante toda su historia por la unión entre el uso militar y el religioso. En sus inicios estuvo en manos de los caballeros Templarios hasta que la caída de la orden y un incendio dejaron el lugar en ruinas. La familia Mendoza se encargó de la reconstrucción a partir del s. XV.

Escaleras de acceso para la cripta de los Mendoza

Escaleras de acceso para la cripta de los Mendoza

La cripta ha sufrido las vicisitudes de la historia soportando distintas reconstrucciones. Fue profanada por el ejército francés durante la Guerra de la Independencia, que llegó a quemar los restos de los antepasados mendocinos. Lo que quedó de aquel expolio fue trasladado a la Colegiata de Pastrana, donde descansan hoy los vestigios de la familia Mendoza.

Panorama de la cripta de los Mendoza

Panorama de la cripta de los Mendoza

El panteón de los Mendoza está hoy reconstruido y se ha mantenido la estructura original a la perfección. Tras bajar numerosas escaleras de mármol llegamos a una cripta circular realizada a imagen y semejanza del panteón de reyes de El Escorial. Toda ella es una muestra más del poder de una familia que no pudo llegar a emparentar con reyes, pero que no malgastó oportunidad alguna de equipararse a la realeza.

El Panteón de los Reyes de El Escorial

El Panteón de los Reyes en El Escorial

El simbolismo de esta estancia es de una enorme riqueza. Está situada justo debajo del presbiterio de la iglesia, por lo que si trazamos una línea vertical indicaría que los Mendoza se sitúan en directa conexión con el Cielo. Del mismo modo, la decoración imita un patrón de espejos: los motivos del suelo tienen su reflejo del techo y viceversa.

Vista desde abajo de la cúpula del Panteón de los Mendoza

Vista desde abajo de la cúpula del Panteón de los Mendoza. Sigue el mismo patrón decorativo del suelo para producir la sensación espejo.

Despedida de los viajeros en la Alcarria

Una vez visto el panteón y el secadero (sala donde se llevaba a cabo el proceso de momificación natural de los cuerpos), salimos al exterior y nos resguardamos bajo la sombra que el Fuerte de San Francisco desplegaba frente a la puerta de acceso. Unas pequeñas escalinatas hicieron de escenario para la despedida. Reconozco que me puse las gafas de sol para ocultar la emoción que me embargaba en el momento.

Dijimos adiós a la Alcarria como no podía ser de otra manera: leyendo un precioso pasaje del libro de Cela:

“El viajero piensa en la despedida de los hombres que van de camino, que es un poco la despedida a las gentes a las que no se volverá a ver jamás. El adiós, que tenga usted suerte, que dice la campesina, o la tabernera, o la lavandera, o la arriera, o la pastora, es una despedida para siempre, una despedida para toda la vida, una despedida llena, aun sin saberlo, de dolor: un adiós, que tenga usted suerte, en el que se ponen el alma y los cinco sentidos.”

Aplaudimos la lectura y nos pasamos el micrófono unos a otros con entusiasmo. Los viajeros queríamos decir las últimas palabras… hasta olvidamos estar frente a una cámara grabando. El sentimiento de gratitud era capaz de vencer cualquier reparo: éramos conscientes de haber vivido una experiencia única.

No podía creer que ese fuese el final de la aventura. El viaje se condensaba en mi mente, con un alud recuerdos y momentos acumulándose en un solo instante. Nos abrazamos a Sara, Nati, Mario. Repartimos besos a los viajeros que nos habían acompañado en nuestro Viaje a la Alcarria: Mari Ángeles, César, Lidia, Javier. El grupo se empezó a disgregar poco a poco y cada uno optó por un plan distinto de retorno a sus ciudades, no en vano veníamos de lugares muy dispares en España.

El Viaje a la Alcarria llegó a su fin pero sin duda se ha ganado un hueco en nuestro corazón. Con esta serie de artículos en Macedonia Narrativa he querido hacer un especial homenaje a esta región castellana y, sobre todo, a la gente tan encantadora que nos recibió y acompañó con tanta dedicación, hospitalidad y pasión por su tierra.

¡Muchas gracias a todos los alcarreños que se cruzaron en nuestro camiLo! ¡Viva la Alcarria!

Y para cerrar el capítulo sobre el Viaje a la Alcarria en 2017 aquí os dejo el último vídeo que grabó la Diputación de Guadalajara:

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