Tiempo de lectura estimado: 3 minutos

En esta reseña salgo un poco de las propuestas del Club de Lectura de Las Conchas. “84, Charing Cross Road” fue una recomendación de Raúl Vacas en el Taller de Escritura, ya que dedicamos una sesión al género epistolar. En este marco, Raúl nos recomendó algunos libros en los que las cartas tenían un particular protagonismo y “84, Charing Cross Road” fue uno de ellos. ¡Comentemos esta historia tan curiosa!

Detalles del libro

Título: 84, Charing Cross Road

Autor: Helene Hanff

Editorial: Anagrama

Número de páginas: 132

ISBN: 9788433961297

Sinopsis de “84, Charing Cross Road”

Reproduzco la sinopsis del libro de Anagrama:

“En octubre de 1949, Helene Hanff, una joven escritora desconocida, envía una carta desde Nueva York a Marks & Co., la librería situada en el 84 de Charing Cross Road, en Londres. Apasionada, maniática, extravagante y muchas veces sin un duro, la señorita Hanff le reclama al librero Frank Doel volúmenes poco menos que inencontrables que apaciguarán su insaciable sed de descubrimientos. Veinte años más tarde, continúan escribiéndose, y la familiaridad se ha convertido en una intimidad casi amorosa.

Esta correspondencia excéntrica y llena de encanto es una pequeña joya que evoca, con infinita delicadeza, el lugar que ocupan en nuestra vida los libros… y las librerías. “84, Charing Cross Road” pasó casi inadvertido en el momento de su publicación, pero desde la década de los setenta se ha convertido en un verdadero libro de culto a ambos lados del Atlántico”.

Opinión personal de “84, Charing Cross Road”

“84, Charing Cross Road” no es un libro al uso. Si lo miramos desde el punto de vista del formato, es novedoso: se trata de la correspondencia real principalmente entre dos personajes: Helene Hanff y Frank Doel. Este libro nos permite conocer la relación tan especial que unió a la autora americana Helene Hanff y a su librero Frank Doel quien trabajaba en la librería Marks & Co en Londres, desde donde le enviaba fabulosos ejemplares de segunda mano que Helene no era capaz de encontrar en EEUU.

El libro también incluye las cartas paralelas que otros trabajadores de la librería escribían a Helene conformando un complejo universo que gira en torno a los libros. La relación de Helene con el personal de la librería va haciéndose cada vez más estrecha y se aprecia un divertido cambio de tono en las cartas que intercambian según van cogiendo confianza.

Helene no nada en la abundancia, pero conoce bien la situación de posguerra en Reino Unido y no duda en enviar paquetes de alimentos a sus amigos al otro lado del océano. Estos gestos entrañables llenan de humanidad “84, Charing Cross Road” y no puedes evitar coger cariño a cada remitente.

El intercambio de cartas se prolonga durante unos treinta años. Un detalle curioso que no he dejado escapar según avanzaba el libro es el tiempo que pasa entre algunas cartas: llega a ser meses e incluso años. Esto hace casi más valiosa la relación epistolar; hoy en día es casi inimaginable esperar tanto tiempo a tener noticias de un amigo a distancia.

Conclusión

¿Lo peor del libro?

Al ser un libro formado en base a las cartas reales que intercambiaron, es efímero. Se puede leer en apenas un par de horas y esto hace que te quedes con ganas de más. Desconocemos detalles de la vida de los autores de las cartas, sobre todo en las lagunas entre carta y carta, y algunos personajes son presentados con apenas unas pinceladas.

Por todo ello, no es una novela al uso, ya que desde el punto de vista formal puede quedarse coja: no es una obra literaria que destaque especialmente por el manejo del lenguaje.

¿Lo mejor del libro?

Ante todo, es una historia entrañable, muy humana. Es de fácil lectura, ya que maneja un lenguaje coloquial y la traducción está muy bien lograda. Me ha encantado la evolución del tono manejado en las cartas al coger confianza y la relación tan sólida y duradera que llegan a tener Helene Hanff y Frank Doel.

Y, por supuesto, el amor por la literatura que supura por los cuatro costados este libro. Como ejemplo os dejo este fragmento donde la autora comenta sus estrecheces económicas pero añade:

NO pienso dejar de comprar libros, pero tendrás que ocuparte de tener ALGO que venderme. […] Envíame lo que encuentres; porque, mira, Frankie…, este va a ser un invierno largo y frío, voy a tener que trabajar de canguro por las noches Y NECESITARÉ ALGO DE LECTURA, ASÍ QUE NO TE ESTÉS AHÍ SENTADO Y BÚSCAME ALGUNOS LIBROS”.

¿Lo recomendaría?

Sí, sin duda. Es una delicia leerlo y muchos amantes de la literatura se verán reflejados en él.

 

Termino la reseña con un pequeño extracto de “84, Charing Cross Road”, muy oportuno por las fechas en que estamos:

No me parece que este sea un intercambio de regalos de Navidad muy equitativo. Vosotros os comeréis el vuestro en una semana y antes del día de Año Nuevo os quedaréis sin nada. Yo, en cambio, conservaré el mío hasta el día que me muera…, y moriré feliz sabiendo que lo dejo detrás para que algún otro lo aprecie. Pienso marcarlo a conciencia con suaves indicaciones a lápiz, para atraer la atención de un amante de los libros por nacer sobre los mejores pasajes.

Gracias a todos. ¡Feliz Año Nuevo!”

Helene Hanff en “84, Charing Cross Road”

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