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Hace un tiempo comentábamos en la oficina que los políticos de turno que acuden a ceremonias de entregas de premios o similares siempre repiten los mismos discursos año tras año. Esto me recordó tanto a “El disputado voto del señor Cayo”… Precisamente este libro de Miguel Delibes habla de la relación entre política y campo, ambientando la historia en los orígenes de la democracia española. Llegué a este título a través de “La España vacía” y aquí os dejo la reseña del mismo.

Detalles del libro

El disputado voto del señor Cayo de DelibesTítulo: El disputado voto del señor Cayo

Autor: Miguel Delibes

Editorial: Austral

Nº de páginas: 192 págs.

 

 

Sinopsis de “El disputado voto del señor Cayo” y opinión personal

“El disputado voto del señor Cayo” narra el encuentro entre tres jóvenes políticos y uno de los últimos habitantes de un pueblo del norte de Castilla. La acción trascurre en apenas una jornada y está ambientada en las primeras elecciones democráticas en España. Delibes resalta el contraste entre el ritmo de vida de los jóvenes de ciudad y el señor Cayo, un anciano de más de 80 años que sigue viviendo aislado en su pueblo perdido en las montañas.

Miguel Delibes juega con el lenguaje de manera magistral. En el contexto de los personajes que pertenecen al partido: Víctor, Rafa y Laly, el lenguaje es coloquial y la novela discurre con un ritmo frenético: el del fin de la campaña electoral, donde los esfuerzos deben redoblarse para captar votos donde sea. La misión del diputado Víctor, proveniente de Madrid, y de sus acompañantes Laly y Rafa, consiste en visitar hasta el último pueblo reclamando votos y dando mítines en las últimas jornadas de la campaña electoral.

El encuentro con el señor Cayo relaja el ritmo y el lenguaje de la novela se reposa, incidiendo en las descripciones de una naturaleza entre poética y mitológica. Empieza a aparecer una larga lista de palabras como “alholvas”, “dujos”, “aulagas”, “cantiles”, “trébede”, “escañil”… todas ellas procedentes de un ámbito rural en vías de extinción que está personificado en el señor Cayo. En su aldea tan solo quedan dos habitantes y no se habla con la otra persona. Los jóvenes políticos entienden que sus reglas no funcionan con el señor Cayo, que la distancia entre las dos formas de vivir y de entender el mundo es tan grande que vuelven a la ciudad transformados y, ciertamente, derrotados, siendo conscientes de haber vivido un encuentro con un pasado rural que está a punto de desaparecer.

Conclusión

¿Lo peor del libro?

Me ha gustado mucho, la verdad. Lo único que puedo decir es que a veces hay que hacer un esfuerzo extra ya que tiene mucho vocabulario pintoresco que ya ha caído ciertamente en desuso. Esto puede agobiar en algunos tramos, pero no deja de ser también un punto positivo para el libro por el riquísimo vocabulario rural que contiene.

¿Lo mejor del libro?

“El disputado voto del señor Cayo” es una novela corta de Delibes que tiene una estructura lineal y sencilla de seguir. Me ha gustado mucho cómo maneja los ritmos de la novela y también cómo pinta a los personajes. Hay mucho diálogo, por lo que la narración es muy fluida. Me ha encantado el personaje del señor Cayo.

¿Lo recomendaría?

¡Sí! Por supuesto que lo recomendaría, me ha gustado mucho. Es una novela rápida de leer, pero no por ello menos profunda. Además, aunque fue escrita en 1978, su historia se podría aplicar plenamente a nuestros días. Creo que es muy una buena elección si quieres empezar a leer a Miguel Delibes.

Os dejo un extracto de la novela:

“- No hay derecho – murmuró. Y recostó la nuca en el respaldo del asiento.

– ¿A qué no hay derecho, macho?

– A esto – dijo Víctor, apuntando a los últimos edificios del pueblo-. A que hayamos dejado morir una cultura sin mover un dedo.

Rafa volvió la cabeza y le miró con unos ojos redondos, como platos.

– Tampoco es eso, joder, no te pases. El señor Cayo será un casta y todo lo que tú quieras, pero no es Einstein.

Víctor recostó de nuevo la nuca en el borde del respaldo. Habló monótonamente, sin inflexiones, sin pretender encontrar interlocutor:

– Yo veo una cosa aleteando en el cielo y sé que es un pájaro. Veo una cosa verde agarrada a la tierra y sé que es un árbol, pero no me preguntéis sus nombres – bajó la cabeza de golpe y ocultó el rostro entre las manos-: Yo no sé una puñetera palabra de nada.

Rafa miró el perfil de Laly como buscando apoyo y dijo:

– Ni falta que te hace, macho.

Víctor adelantó el busto:

– ¿Cómo que no me hace falta?

– ¿Para qué?

– Eso es la cultura, ¿no?

Rafa rompió a reír:

– No digas chorradas – dijo-, eso es el escenario, pura exterioridad que diría el maestro – puso la yema del dedo índice en medio de la frente y añadió- : La cultura va aquí dentro.

Víctor balbució:

– La vida es la cultura”.

Miguel Delibes en “El disputado voto del señor Cayo”

 

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