Tiempo de lectura estimado: 5 minutos

La historia de por qué acabé leyendo este libro es un tanto curiosa. En Navidad di con una de esas listas que se publican al terminar cada año recopilando los libros más recomendados del 2016. Me llamó la atención el título de un ensayo: “la España vacía”. Leí un poco acerca de qué trataba y me enganchó la propuesta.

Por aquel entonces tenía libros en cola (“Decidme cómo es un árbol”, “Es un decir”) pero, aun así, quise ver si estaba disponible en la biblioteca. Y no lo estaba: el libro flotaba en el limbo de los libros que se han pasado de fecha. Lo reservé pero ya llegué en segundo lugar. El libro estuvo desaparecido más de un mes, con lo que el retraso se fue acumulando hasta que por fin llegó mi turno este mes de marzo. Por lo que, ¿cómo no iba a leerlo después de esperar tanto? Lo hice a trompicones turnándolo con los libros del Club de Lectura, y aquí tenéis la reseña.

Detalles del libro

Portada de "La España vacía" de Sergio del MolinoTítulo: “La España vacía. Viaje por un país que nunca fue”

Autor: Sergio del Molino

Nº de páginas: 296 págs.

Editorial: Turner

 

Sinopsis de “La España vacía” y opinión personal

Se trata de un ensayo que reflexiona sobre un dilema muy español: al lado de grandes urbes europeas con sus flamantes autopistas y trenes de alta velocidad, nos encontramos con otra España interior que se va desangrando poco a poco, perdiendo una fuerza demográfica que lleva basculando hacia las ciudades más de medio siglo. El autor, Sergio del Molino, ha vivido de cerca esta dicotomía como parte de su trabajo como periodista freelance afincado en Zaragoza.

Esta emigración masiva es algo único en Europa, puesto que las zonas rurales en nuestros vecinos del norte guardan un mayor equilibrio frente a las grandes ciudades. Sergio del Molino presenta los datos en la primera parte del libro para después ahondar en las causas que nos diferencian del resto de Europa. Del Molino denomina a esta ruptura con el campo “el Gran Trauma” y es producto de una emigración acelerada a las ciudades, espoleada por el franquismo, que no dejó otra opción a tantos campesinos que languidecían en sus campos yermos, frente a una necesidad imperiosa de gente para industrializar a toda prisa las principales ciudades del país. Esta ruptura tan radical quedó impresa en la historia familiar de generaciones que acabaron viviendo en la ciudad.

Sin embargo, el ensayo no se queda ahí, sino que también analiza los distintos mitos que se han creado en torno a la España vacía. Están, por ejemplo, el morbo de la prensa que amplifica terribles sucesos como el de Fago, la pobreza extrema expuesta en “Las Hurdes. Tierra sin pan” de Buñuel, la misión evangelizadora de la Institución Libre de Enseñanza, la construcción literaria de un paisaje mítico que echa raíces en las leyendas de Bécquer y, por último, la defensa del campo y de la tradición frente a la ciudad que proclamaba el carlismo.

Sergio del Molino indaga en los orígenes de cada mito, mostrando un profundo conocimiento de las obras culturales que los reproducen y que han contribuido a que se hayan fijado como parte de nuestro ADN español. El autor reflexiona por qué razón estas construcciones míticas se siguen transmitiendo de generación en generación, a pesar de que la raíz con el campo se vaya alejando físicamente cada vez más.

En la conciencia de tantos españoles actuales sigue viva esta vinculación con la España vacía. ¿Por qué? ¿Es una actitud de defensa ante un capitalismo y una globalización que tiende a homogeneizar las zonas urbanas? El autor afirma que la España vacía es mucho más que eso. Propone que esa España mítica es en realidad la España a la que todos pertenecemos. Se trata de una nueva forma de sentirse español en un país cuyo patriotismo ha sido y sigue siendo negado por el peso del pasado.

Conclusión

¿Lo peor del libro?

Puede ser que la enumeración de obras y referencias lleguen a abrumar en ciertos momentos del libro por lo numerosas que son, pero esto también es una muestra de la profundidad con la que Sergio del Molino trata el tema.

¿Lo mejor del libro?

“La España vacía” es un ensayo muy completo, que explica a la perfección el sentir de muchos españoles. Es casi imposible no sentirse identificado, no reconocer los mitos sobre la España rural que presenta. Además, me ha gustado especialmente la completa bibliografía que cita Sergio del Molino y me he apuntado más de un título para futuras lecturas.

¿Lo recomendaría?

Sin duda, sí que lo recomendaría. Me ha encantado cómo aborda el autor este. Me ha llegado a emocionar: no en vano se trata de un ensayo literario. Da mucho, mucho que pensar: os animo a leerlo.

Os dejo algunos extractos del libro para abrir boca:

“Viajar por la España vacía es viajar por apellidos de gente conocida. Un desvío en la autopista, una señal en una carretera secundaria, cualquier indicación conduce a pueblos que son apellidos de familias que salieron una vez de allí y no volvieron más. En una Europa homogénea y muy poblada, la España vacía es una experiencia inigualable. Paisajes extremos y desnudos, desiertos, montañas áridas, pueblos imposibles y la pregunta constante: ¿quién vive aquí y por qué? Cómo han soportado, siglo tras siglo, el aislamiento, el sol, el polvo, la desidia, las sequías e incluso el hambre”.

***

“Ningún dictador ha maltratado tanto y tan persistentemente la España rural como Franco. No sólo propició el éxodo que causó el Gran Trauma y que hizo insalvables e irreversibles los desequilibrios entre el campo y la ciudad, sin que hasta la fecha los millones gastados en ayudas y todos los planes de desarrollo y las políticas agrarias europeas hayan podido revertirlo, sino que machacó con crueldad su forma de vida, haciéndola imposible. Es conocida su fiebre por construir pantanos que servían para abastecer de agua y electricidad a las grandes ciudades que no paraban de crecer. Muchos inundaron valles habitados, cuyos vecinos fueron desalojados forzosamente sin derecho a réplica. Quien no aceptaba la expropiación, salía de su casa arrastrado por la guardia civil. Sus políticas económicas, con su ansia por industrializar el país a toda prisa, arruinaron muchas comarcas frágiles, que necesitaban inversiones para modernizar sus cultivos e infraestructuras y que, ante la perspectiva de languidecer en un mercado de subsistencia, emigraron a la ciudad.”

***

“La paradoja que llamo la venganza del señor Cayo (en la novela de Delibes: el disputado voto del Señor Cayo) es que el sistema electoral dio mucho poder nominal a todos los señores Cayo de la España vacía. Son ellos quienes fuerzan mayorías políticas en el parlamento. Pero no ha servido para nada, porque no es un poder real, sino una instrumentalización. Víctor, al final de la obra, se da cuenta de que al sistema y a su partido no les importan nada aquella España vacía, pero quieren utilizarla para sus fines. Y se rebela. Hay que dejarles en paz. No nos necesitan, viene a decir Víctor. Les hemos abandonado todas estas décadas, no podemos aprovecharnos de ellos ahora con promesas falsas e intereses hipócritas. Por desgracia, eso ha sido exactamente lo que ha sucedido. Víctor tenía escrúpulos, pero era un personaje de novela. En la realidad, nadie ha demostrado tenerlos. En los treinta años siguientes a la publicación del libro se consolidó un sistema electoral que, en nombre de la España vacía, utiliza sus votos inflados para seguir ignorándola como siempre. A cambio, a los señores Cayo les han puesto, allí donde se podía, un médico, una farmacia y unos columpios para los niños improbables. Lo demás sigue siendo silencio.”

Sergio del Molino en “La España vacía. Viaje por un país que nunca fue”.

 

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