Tiempo de lectura estimado: 3 minutos

Este año hemos empezado el Club de Lectura de la biblioteca con unanimidad. Y es que la novela de Jon Bilbao ha embelesado a todos y cada uno de los participantes en las sesiones de los miércoles. De hecho, la mayoría ha confesado sufrir para detenerse en la página indicada. En general, leemos las novelas en dos partes con el objetivo de que todo el mundo, con más o menos tiempo, pueda seguir el ritmo. Y para ritmo, el de “Padres, hijos y primates”.

La acogida ha sido tan buena en el Club de Lectura que en la biblioteca ya se plantean seguir todavía más de cerca a este autor. Entremos de lleno entonces en “Padres, hijos y primates”.

Detalles del libro

Título: Padres, hijos y primates.

Autor: Jon Bilbao.

Nº de páginas: 176 páginas

Editorial: Salto de Página

ISBN: 9788415065067

Opinión personal de “Padres, hijos y primates”

Joanes es un ingeniero en esa etapa vital en que ya tienes una familia (con suegro un tanto especial incluido). La historia parte en Cancún en la rocambolesca boda del suegro con su masajista (bastante más joven que él). A Joanes, a quién la vida no le ha sonreído tanto como pensaba en sus años de universidad, no es que le apetezca demasiado aquella estancia, pero la situación se ve agravada por el hecho de que un huracán se está aproximando a la zona turística y deben salir de allí por patas.

Mientras, él espera una llamada crucial para su negocio de aire acondicionado, que determinará si sigue a flote o se hunde en los números rojos. Entretanto, aparece la figura del profesor y una narración retrospectiva que nos abre una ventana a sus brillantes años de estudiante en la Escuela de Ingeniería. Este profesor marcó tanto a Joanes por su forma de ser especial y aún después de tanto tiempo sigue teniéndolo muy presente como principal responsable de todo lo que le sale mal en la vida.

La historia transcurre en distintos escenarios a través de los que Joane huye del huracán que se acerca. En su periplo para guarnecerse, un accidente lo separa de su familia y se encuentra por casualidad con el profesor. La narración está dividida en dos fases: por un lado, el presente marcado por el huracán y, por otro, el pasado en la universidad que también marca el discurrir del momento actual.

La novela tiene una estructura y una prosa muy limpia, en la que es casi imposible perderse. Además, no le sobra ni una frase: el lenguaje está pulido y goza de una gran precisión. Atrapa y, quizás por las situaciones tan incómodas que se van planteando, también llega a agobiar. El ritmo es trepidante: ¡no puedes parar de leer! Esta acción vibrante está salteada por interesantes debates intelectuales que instalan pausas en este ritmo endiablado.

Y el final es, cuanto menos, sorprendente y es el que acaba explicando el título de la novela. ¡Hasta aquí puedo leer!

Conclusión

¿Lo peor del libro?

Respecto a la forma de escribir, a veces echo de menos algo más de sentimiento: en ciertos momentos la narración puede volverse un tanto fría. ¡Y me quedo con ganas de más! El autor deja en manos del lector la resolución de algunos interrogantes que van planteándose a lo largo de la novela. *Suspiro*: nunca llegaremos a saber qué es lo que realmente ocurrió en algunas situaciones.

¿Lo mejor del libro?

Engancha muchísimo. Se lee muy bien, muy cómodamente, ya que es una prosa directa. Está muy bien ordenada y creo que esto te empuja aún más a seguir leyendo sin parar. Los personajes también son interesantes: todos encierran un lado humano y otro extremo; no son nada maniqueos. Respecto a la conclusión, el final es uno de esos que dices: no podía terminar de otra manera.

Por otro lado, no por ser una novela de acción hilada con un ritmo rápido se tratan temas poco profundos. Nos hace analizar cuántas posturas existen frente a la violencia, pues esta puede ser física, intelectual o psicológica. Y los grandes temas de la literatura, las grandes pasiones humanas también tienen su hueco en esta novela.

¿Lo recomendaría?

Sí, ¡sin duda lo recomendaría! De hecho, creo que es un libro para regalar con el que acertaríais de seguro, sin casi importar quién sea el receptor.

 

Y aquí os dejo uno de los extractos que más me han gustado del libro:

“De este modo el profesor se convirtió en culpable virtual de los problemas de Joanes. Durante su breve encuentro en la terraza no había visto el pobre futuro que aguardaba al que había sido su alumno, sino que él – el profesor- lo había provocado. De algún modo, por alguna razón privada, lo había condenado, le había arrojado una maldición.

Se concedió pensar de este modo. Y con el tiempo llegó a creérselo. El profesor se convirtió en un recipiente donde desaguar las frustraciones y el rencor. Y a medida que el recipiente se fue llenando y su contenido adensándose y, finalmente, petrificándose, el profesor dejó de ser visto como un mero recurso emocional, como una fantasía autoexculpatoria, y pasó a convertirse en el culpable único y verdadero de todo lo malo que le sucedía a Joanes.”

Jon Bilbao en “Padres, hijos y primates”

 

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